Grafito
El grafito transforma el silencio del papel en emoción visible.
Retratos con Grafito
En el retrato en grafito, la poética surge de la austeridad. El blanco y negro reduce la imagen a su esencia, resaltando la mirada, el gesto y la atmósfera emocional. El grafito, frágil y directo, transmite intimidad, silencio y tiempo detenido. Más que reproducir un rostro, busca revelar una presencia: la huella humana, la memoria y la subjetividad del artista frente al modelo.
La pintura en grafito, especialmente aplicada al retrato, es una técnica que combina precisión técnica y sensibilidad expresiva. Aunque el grafito se asocia al dibujo, en el retrato funciona como una forma de pintura monocromática basada en valores tonales. Se trabaja a partir de la gradación del grafito —
desde líneas suaves hasta negros profundos— mediante capas, difuminados y contrastes.
Las obras se realizan por encargo, de una foto en buena resolución del retrato, en tamaño A4.